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LITERARTE

Arte es libertad

Teoria Literaria

Si nos preguntáramos que es la literatura, o que abarca, muchos nos dirían que todo lo que se imprime en letras, lo que contiene frases o palabras secundadas por una idea, otros dirían que esto o aquello es y no es literatura en una forma de clasificación basada en la subjetividad de la belleza. Cierto es que hecho o ficción pertenecen a la literatura, no es una división que nos pueda adelantar que es lo uno o lo otro, las dos son caras de una misma moneda literaria por decirlo así.

Si lo vemos bajo el aspecto de una forma de escritura, de valorar un lenguaje poco común para algunos y bastante para otros dedicados a la materia, un lenguaje que no se percibe en aquel ordinario, algo más cercano a lo poético, o bien a una prosa acabada, detallista, alejándose de la forma en que se habla en la vida diaria. Digamos a modo de ejemplo que si voy por la calle y escucho: las miradas se confunden en las sombras perdidas de la noche, de inmediato sabré que estoy en presencia de algo literario, advierto eso por la textura de las palabras, porque el empleo de las mismas me regala esas tinieblas de esto metafórico que acabo de decir, porque no hay una proporción entre significante y significado. Porque el lenguaje luce, se desprende de lo común coloquial, porque nos da una perspectiva diferente a la de escuchar por ejemplo: todo ha aumentado de precio, además este mes me llega el seguro del coche. Claro que esto viene ceñido a un pensamiento formal, pero literatura es forma, pero también contenido, importando tanto uno como lo otro. Claro que la literatura fue pasando por varios procesos, signados muchos de ellos por aquellos que recortaban la forma de hacerla, asi podemos diferenciar por ejemplo una literatura bajo el dominio zarista y una rusia comunista, hasta los primeros citados la cuestión de la discusión se movía en lo formal, lo que vino después fue un mero pretexto para diseñar la literatura en pos de convertirla en vehículo ideológico, común a los regímenes dictatoriales tanto de un lado como de otro. Lo formal se me supone a mi como algo que raya en lo superficial, si la materia abordada se compone de ese único componente, sin embargo si le agregamos adentrarnos en el contenido, ya supone que la mezcla es más compleja y ayuda a dar sentido a nuestras palabras, es decir, no nos quedamos con lo supuestamente bello de las mismas, si no que se añade el sobrepeso del sentido de las mismas, claro que en esto, al ir más allá entramos en terrenos que determinan un camino inequívoco hacia lo psicológico o sociológico, el texto trasunta una compleja realidad social, incluye los sentimientos y ya no se mira la obra solo en sus palabras, una obra que mira lo que le pasa a las personas, como viven, como merecen vivir y agota la transparencia de sus miserias, las muestra en los claros ejemplos que denotan las vidas de sus personajes, lo que estos sienten y por ende lo que hacen sentir, quien no ha sentido el frío de San Petersburgo junto a Akaki Akakievich en el El Gaban de Gogol .

Quien no siente como propia la miserable, repetitiva y solitaria vida del funcionario Don José de Saramago en Todos los nombres

El contenido no solo es la motivación, es, si se quiere, el eje del relato, el eje por donde circulan las palabras para decirlo en una forma literaria. Tampoco debemos analizar la obra como un mero conjunto de recursos por más literarios que se los tilde, es importante la sintaxis, las técnicas narrativas, la métrica en el caso de la poesía, pero no es lo único, ni siquiera lo determinante, más lo sería, más lo es y eso lo puede reafirmar cualquier lector, lo que nos quiere decir un autor de una obra literaria.

Cuando hablamos de lenguaje ordinario, sabemos de que hablamos, pero esto cae en lo hetereogeneo que nos plantean por ejemplo las distintas clases sociales o colectivos donde se hable, no es lo mismo o normal un lenguaje de un religioso, de un barrio bajo o de algún conjunto de estudiantes de filosofía, no es tan simple, es más complejo de lo que parece, no podemos encorsetar en lenguaje ordinario a todos los que de alguna manera existen en circuitos cerrados contenidos por aprendizaje o forma de vida.

Es verdad que en reiteradas oportunidades la discusión se instala en que algo es literario o no lo es. Es fácil hablar de otro tiempo y creer que en un siglo romántico como el XVIII todo era poético, pero como no hemos vivido la circunstancia, desconocemos el contexto de la época, por tanto es difícil evaluar el sentido de las palabras para clasificarlas de algún modo metafórico, sin embargo, si podemos pensar que en un mundo menos dependiente de lo económico, es decir donde sus dioses eran otros tales como las artes, si podemos sospechar un grado más sutil o etéreo si se lo quiere llamar de las frases consignadas a la literatura. Ahora bien, si pensamos en que literatura es escribir de una forma plagada de belleza únicamente, que queda para aquello que se escribe fuera de esa visual característica? Que queda para personas como Bukovsky que lo ha hecho desde su lugar en la sociedad, con lo residual del lenguaje? Es que eso no es también literatura? O quizá también enfrentado a lo poético, aquel que escribe sin exhibir ampulosidad, con un lenguaje sencillo, aunque sobrio y descriptivo, no merece considerarse literario?

Para algunos todo escrito es susceptible de categorizarse como literario, la revista superman por ejemplo o aquellos fascículos de Riders Digest con el que nos bombardearon en alguna época pasada. Lo importante en todo caso es que haya discusión, que podamos elevar nuestro pensamiento y que tanto los que piensan de una u otra forma, puedan debatir que es, en que mundo se encuentra sumida, que contenidos la componen, quizá todos tengan razón a su manera y literatura sea lo que ve cada cual a su estilo, desde su propia perspectiva.

A pesar de todo lo dicho, puede verse como una excentricidad o algo identificado con lo superintelectual el hecho de expresarse sobre una dicotomía sobre una supuesta teoría literaria. Claro si comparamos esto con las grandes discusiones en las que debiéramos los humanos estar compenetrados, si pensáramos que somos peores que cualquier otra especie animal que solo dedican la matanza prójima al sustento familiar, si tomáramos en consideración que hoy con un exiguo porcentaje de lo que se invierte en armamento, se terminaría con el hambre del tercer mundo, pues el presente estudio transita por los caminos de la banalidad. Sin embargo, la forma de saber que nos pasa, porque nos pasa y sin dejar de lado el juicio de la posteridad en un análisis hacia nuestra forma de relacionarnos y de ver la vida, esa comunicación, verbal, escrita, es inminentemente literaria, así de esa forma sabrán de nosotros, tanto, quizá mucho mas de lo que distintos testimonios nos dieron la oportunidad de saber, evaluar, otras sociedades de otros tiempos.

Literatura, es entonces, en un modesto intento personal por definirla, un arte, discutible según perspectiva, pero un arte al fin, un arte que implícitamente comunica, donde es tan importante lo que se dice y el como se lo dice. Un contenido que relata una historia, la historia de la sociedad que involucra a todo ser que respira, un contenido que ayuda a conocernos profundamente y todo sin olvidarse del lenguaje, ese código enfundado en letras que nos maravilla según las vayamos acomodando, frases que dan imagen de actitudes, de gestos, de comportamientos que abrevan en la fuente de las ideas de quien las escribe.

DOSYUNO

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A veces me parece

Me parece que entrarás por la puerta para decirme que no hubo un tiempo interrumpido, que la vida es esto que estamos viviendo y que los tomates están frescos fuera de la nevera y habría que cortarlos para el almuerzo.

A veces te escucho entre esta tiniebla de mi soledad, te dibujas en palabras, me das el aliento para salir de madrugada, para cocer las redes de mi esperanza, dar sentido a las horas de este transcurso que nos lleva por entre las sombras del desacierto, con destino a la luz que plantean tus faldas.

A veces, a veces doblo mis dedos para recordarte en las mañanas, tu nuca, tu espalda, la veracidad de tu presencia en el color de las sábanas. El amor descansa de la noche mágica, complemento de sudores, remanso de olores, rumor de agitación.

Todo te recuerda, vienes a veces, vienes ahora, pero vienes, lo haces siempre, como acostumbrada al movimiento de las aguas, al vaivén de la barca, al sueño de lo soñado, a la tempestad del desacuerdo, a la infinita calma de aquellas comparecencias.

Ya ves, puedo hablar de ti sin nombrarte, imaginarte en la sugerencia, creerte a mi lado y no en esta injusticia impar, disparidad de solo uno, cuando tan bien nos iba el dos.

En Silencio

Me miran desde otras pupilas

Los ojos tristes de la noche

los verdugos tejen voces

Nada hay de aquel derroche

Todo me lo invento

Cuerpo invisible

de imaginados contornos

Necesito tu palabra

a veces tu silencio

Fue un beso,

La noche del beso

Buscó refugió en su lado de la cama

Me dejó solo

mirando a la ventana

Paisaje nocturno

salvaje, mas que el diurno

No pude dejar de mirarla

cabellos cortos

Un olor:

Piel, esencia de flor

Te quiero;

En silencio;

Te quiero

Cabizbajo

desde la acera

Sin verla

Sin ella

Solo,

Tremenda soledad

impiadosa soledad

Necesito nombrarte

sin decir tu nombre

Amarte sin verte

reírme en el llanto

dormir despierto

Tengo cerca tu mirada

tu sonrisa templada

Todo me sabe a olvido

A frío

Escarcha de alma

Sonido de un silencio

de una calma necia

Estado de una falta

La vida mata

Te quiero;

En silencio;

Te quiero

Cuando río muero

al llorar recuerdo

Luz

ciega luz

Espero tu voz

tu despertar

tu pan

tu café

Te espero,

a ti mujer

a toda hora

En el bar

al sol

En aquel lugar

en la callecita,

Junto al mar

Te quiero;

En silencio;

Te quiero

Escribir

Soledad

Todo comienza con la hoja en blanco, una catástofre se nos avecina, como llenar de tintados pensamientos tanta vacuedad, tanta blancura.

Hay si paradojalmente una compañía: La soledad. Implícita y necesaria a la hora de crear.

Flaubert decía que no hay recuerdos que pueblen nuestra soledad, la hacen más profunda aún. Kafka interpretaba la soledad no como un estar aislado, sino como estar muerto, muerto en la necesidad de estar muerto.

El hecho de buscar la propia voz, el tormento de conectar con las profundidades de uno mismo, la agonía de establecer ese contacto hasta que uno lo logra, es algo que nos cuesta las horas, luego ya no se sabe que pasa en el mundo, en que día estamos, todo se vuelve conscientemente inconsciente.

A la hora de escribir, en innumerables oportunidades he pensado en la obsesión (la he sentido) en la carga que supone el silencio y el olvido, no me dejo distraer, son solo mis personajes que pueden conmigo, me atan a sus pensamientos y me llevan por su vida, como si yo ya no tuviera una.

Me siento embargado por ese romanticismo inundado de ansiedad, tristeza, nostalgia.

Melancolía

La sociedad a la que pertenezco brinda una motivación central para la escritura. La melancolía. En ciertas sociedades es algo implícito, es una tristeza llena de vitalidad y energía, algo vivo. A través de la melancolía se logra poseer y trasbasar esa realidad representada, todo eso se convierte en arte, el arte de la escritura, de la comunicación.

Tenemos una sola vida, pero en esa vida hay muchas vidas, muchas sin sentido. La melancolía quizá en forma generalizada pueda que sea, esa falta de sentido de esas vidas, o la conclusión en la muerte, nos debemos explicar a nosotros mismos que en algún momento moriremos, nacer para morir, cual es el sentido de esto?

Una mañana de sol en casa

Sol: Una mañana soleada, mediterránea, tiene el aspecto de vidas pasadas, de momentos ya utilizados, y aunque nunca son los mismos, aunque unos vitorean en el olvido, otros se acrecientan en este presente con falta de fulgor, sin buenos presagios, sin siquiera sospecha de amor, de virtuosismo.

Agradable brisa mestral, con un pálido verde balear, un azul de horizonte, carencia de límites, sueño de lo soñado, risas, llanto y saber morir un poco cada día.

Mar: Líbido infrecuente, que lo dispensan los estados de ánimo, verdad, mentira, amor, desamor y lo peor: indiferencia. Agradable brisa mestral, el llanto en el lacrimal próximo a salir, afluentes de ríos, cascadas, todo se confunde en el sentimiento, en este sentir matinal con espuma, con olores a ti, a ese perfume de mi almohada ya casi imperceptible, ya casi en mi memoria, casi inolora en la tela blanca de la pasión.

Música: Vienes como en acordes dispersos que no completan armonía alguna, todo te trae a mi silla vacía, a mis espectros vacilantes, a la historia de mi vida, a mi vida en su historia, en aquella realidad que ahora duda de haber sido existencia.

Piel: Recubre el cuerpo de mis andanzas, perfuma las cavidades de mi sentir de aquella acaudalada presencia, de tu más implacable imprescencia que conjuga lo paria de una vida sin costumbres, sin esos lugares convertidos en comunes.

Gaviota; Tierra, mar y sol, dulce estado de soñolencia, estado de ebriedad, que acaba por convertirse en un coma profundo de amor, cercano a otros vicios, a esa luz de la mañana que te lleva y te trae sin que se atisbe el atanor de una alquimia que me sorprende en tu recuerdo.